Cambio hábitos juego

Lo bueno del paso del tiempo es que permite ver las cosas con perspectiva y comparar distintos periodos o épocas para descubrir, analizar y reflexionar sobre los cambios que se dan de unos a otros. Los videojuegos, que llevan con nosotros ya más de cinco décadas, reflejan perfectamente una evolución no solo técnica y de concepto, pues también su uso ha ido variando con el tiempo en quienes, como yo, llevamos junto a ellos al menos buena parte de su existencia.

Huelga decir que mi caso, aplicable a muchos otros, no tiene por qué ser el vuestro pero estoy convencido de que no a pocos os sonará familiar lo que contaré a continuación, comenzando por los propios videojuegos en sí y, en concreto, su duración. Es notorio que esta ha crecido de manera exponencial conforme la tecnología fue permitiendo desarrollar historias y retos más complejos, lo que en consecuencia implica que, como jugadores, debamos invertir más tiempo para completarlos.

Por supuesto, lo que se da por un lado, se quita por otro y lo dicho también hace que, casi siempre, se antoje difícil regresar a corto plazo al título una vez terminado, máxime si hablamos de aquellos que precisan de decenas o incluso cientos de horas. Sin ir más lejos, yo tengo muy claro que una vez termine del todo con Starfield, va a ser muy poco probable (por no decir imposible) que vuelva a ponerme con él para empezar de cero.

Cosa que no pasaba antaño, cuando la duración de muchos títulos apenas llegaba a una hora, y eso en solo algunos casos. Sí, algunos me diréis que los JRPG se comían muchísimo más tiempo pero eso es algo intrínseco al género en sí como también lo es que cualquier arcade, ya se trate de un título de lucha, de carreras, deportivo, etcétera, apenas dure nada en comparación, brindando con ello la posibilidad de volver a jugarlo bastante más a menudo.

Pero hay otro factor, sumamente importante, que ha determinado estos cambios de hábitos: la disponibilidad de material. En otras palabras, nunca como a día de hoy fue tan fácil acceder a tantos juegos, por lo que no debe extrañar que, en pos de abarcar la mayor cantidad posible de los mismos, muchos usarios se decanten por pasar enseguida al siguiente sin permanecer más tiempo del que consideren necesario en el que hasta ese momento estaban.

Tiendas digitales
Antaño era distinto pero ahora el que no juega es porque no quiere… o no da abasto

Antiguamente, cuando no nos podíamos permitir la compra de todo aquello que deseábamos, tocaba exprimir hasta la saciedad lo que se tenía. Ahora, por contra y como acabo de decir, el abanico de opciones es tan grande que incluso abruma. De hecho creo que ya podemos hablar de saturación en el mercado, agravada en buena medida por la democratización en el desarrollo y lanzamiento de títulos indies que en muchos casos carecen de una mínima calidad y no hacen sino eclipsar a otros que sí merecen ser vistos y probados.

Lo curioso, y de nuevo me remito a mi experiencia personal, es que incluso en lo que respecta a títulos cortos no siempre me apetece regresar a ellos después de terminarlos, lo que evidencia el cambio que se ha producido con el tiempo en mi hábito de juego y que trato de reflejar en este post. Por otro lado, reconozco que me cuesta probar según que títulos precisamente para no verme enganchado durante largos periodos que irían en detrimento de propuestas más breves y, por qué no, reaprovechables.

Así pues, queda patente que, con los años y sin que dependa de factores externos (familia, trabajo, etc), la forma en la que invierto en tiempo en esta afición ya no es, desde luego, la que fue en el pasado. Y sé de primera mano que no soy el único que se encuentra en esta situación, por lo que es lógico pensar que somos muchos los que, aun con detalles propios, compartimos esto que acabo de exponer.

No se trata, pues, de si jugamos menos o más que antes, sino de cuánto tiempo pasamos con cada título y al menos en mi caso, más allá de aquellos que por su condición van a destacar de pleno en este sentido (véase Starfield, por ejemplo), lo cierto es que he pasado de rejugar mucho a no hacerlo casi nunca. Aspecto que, dicho sea de paso, a menudo he criticado por el escaso aprovechamiento que ello supone del juego en cuestión. Quien me iba a decir que acabaría así…

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