Game Awards

Faltan pocas horas para que, un año más, diversas “voces autorizadas” dicten cuál será, a su juicio y criterio, el Juego del Año (o GOTY, acrónimo de Game of the Year, si así lo preferís). Son, por así decirlo, los “Oscars” de los videojuegos, y no son pocos los que se postulan a llevarse un galardón que incremente su fama y, con ello, sus ventas potenciales. Muchos usuarios ponen toda su atención en esta gala e incluso se rigen por sus resultados para futuras adquisiciones pero, como os podéis imaginar, yo no me encuentro entre ellos. Este post reflejará mi parecer acerca de estos Game Awards

Tres horas de sopor

Esta edición de 2023 va a tener una duración aproximada de tres horas en las que, entre premio y premio, se mostrarán diversos anuncios relativos a nuevos títulos. Una fórmula ya utilizada en años anteriores y que sirven para dinamizar un evento que, de centrarse solo en los galardones, estoy seguro de que ya hace tiempo que habría dejado de tener interés para la mayoría. Ello no viene sino a corroborar el hecho de lo que realmente ofrecen los Game Awards, que no es otra cosa que un prolongado aburrimiento.

Para postre, por cuestiones de diferencia horaria, ver la gala en directo aquí en España implicará trasnochar enormemente. Algo que, dado que casi al momento todas las webs de la prensa especializada reflejarán lo más significativo para, precisamente, informar a quienes optaron por dormir y enterarse a posteriori, hace todavía más inútil semejante sacrificio.

Sin material de mi interés

Tengo muy claro que yo no paso por eso. Menos sabiendo que muy probablemente mucho de lo que se muestre en la gala no me interesará lo más mínimo pues los premiados son títulos que están en el mercado y, a no ser que dé la casualidad de que alguno ya lo esté jugando, mi opinión sobre el resto no va a cambiar porque consiga una o varias estatuillas.

Porque esa es otra: supuestamente, los premios dejan patente la calidad del juego ya sea en su conjunto o en un apartado concreto pero ello no quiere decir que luego sea del gusto de todos. Por lo tanto, tomarlos como referencia (que, como dije, es lo que muchos hacen) no me parece lo más adecuado.

Y lo mismo puedo decir de los que se anuncien, si bien aquí existe un resquicio para la esperanza porque siemprecabe la posibilidad de que aparezca algo inesperado que te alegre el momento. No obstante, dadas mis experiencias previas en este tipo de eventos, prefiero no dejarme llevar por las expectativas. Es más, prefiero no crearme ninguna y lo que tenga que ser, que sea.

Otros detalles

Para ir concluyendo, poco más puede añadir a lo ya dicho aparte de que su presentador, aún sin conocerlo en persona ni seguirlo en redes, me caiga fatal (y sé que no soy el único que lo siente así). Por supuesto, la gala se retransmite en inglés aunque imagino que en algunas plataformas es posible que la subtitulen pero claro, si te pones a leer ya no ves la imagen o, al menos, no al completo. Y tres horas, o casi, en ese plan, en mi caso va a ser que no.

Dejé de seguir las conferencias del ya difunto E3 y me cuesta horrores ponerme con los eventos propios de cada compañía, como para tragarme un show, el de los Game Awards, que son para mí algo totalmente innecesario. Al fin y al cabo, qué importa si un juego tiene más o menos reconocimiento en base a lo supuestamente bueno que sea si en última instancia somos los usuarios los que, de manera individual, vamos o no a darle el mayor galardón de todos: nuestro tiempo.

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