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Starfield, una odisea espacial tediosa e incómoda

Ya solo con el título de este artículo es seguro que no me voy a ganar la simpatía de una buena parte del colectivo “gamer”, en especial de aquellos que han seguido durante los últimos meses toda la información relativa al que apuntaba a ser el nuevo peso pesado de Bethesda, exclusivo de Xbox en consolas. Starfield, el primer juego original de la compañía desde hace más de una década, llegó oficialmente ayer mismo y, pese a albergar ciertas dudas sobre él, me lancé a jugarlo. El resultado, a continuación.

Unas bases ya asentadas

Starfield bebe mucho de las otras grandes sagas de Bethesda (The Elder Scrolls y Fallout), lo cual se palpa de inmediato en muchas de las mecánicas de este nuevo título, aunque también presenta cambios que, en parte, son de agradecer y ya tocaba aplicar. Luego hablaré de ello pero, en primer lugar, pongámonos en contexto.

Como es habitual, la historia comienza en un punto concreto en el que los acontecimientos nos acaban llevando a vivir una serie de experiencias cuyo trasfondo suele ser más complejo de lo que puede parecer de inicio. Durante nuestro periplo tendremos ocasión de definir a nuestro personaje y hacerlo evolucionar con suma libertad, eligiendo en todo momento lo que queremos hacer o no.

No voy a contar nada de Starfield en este sentido pero sí describiré aspectos que han convertido lo que debía ser una odisea épica en algo completamente opuesto.

Lo que más me ha hecho no disfrutar mi breve viaje

En primer lugar, Starfield es un juego muy lento en su desarrollo. Más si tenemos en cuenta que el viaje rápido, dadas las enormes distancias entre muchos lugares, no es algo opcional sino casi obligado. Bien podemos pensar que es algo normal en esta clase de títulos pero, en este caso en concreto, a mí se me ha hecho muy pesado avanzar.

Y si tedioso me resulta moverme, mucho más combatir, ya sea en tierra o a bordo de la nave. En niveles más altos es de esperar que esto último mejore, que sea más ágil pero lo otro, para mí, no tiene arreglo. Pese a la posibilidad de golpear cuerpo a cuerpo, los enfrentamientos siempre son con armas de fuego o láser, y la exagerada imprecisión de todas las que he podido utilizar hasta ahora complican en exceso culminarlos con éxito. Imprecisión que, dicho sea de paso, no afecta para nada a los personajes no jugables, que no fallan un solo tiro si te ven. Para postre, no existe posibilidad de cubrirse y, al menos hasta donde he jugado, no disponemos de escudo protector, con lo que a menudo ir a por los enemigos es lanzarse al suicidio.

Aún hay más…

Otras mecánicas no las he probado por su aparente complejidad. Un ejemplo serían las mesas de trabajo que, a priori, permiten modificar gran parte de nuestro equipamiento pero, hasta este momento, no he tocado nada al respecto, así que no lo criticaré. Aspectos como la persuasión sí he tenido ocasión de utilizarlos y, ciertamente, me ha dejado un poco descolocado que, ante una misma opción, el personaje responda de manera distinta.

Poco más puedo decir debido al escaso tiempo que le he dedicado, aunque no creo que a nivel de jugabilidad haya mucho más donde rascar más allá de lo creativo que sea el jugador. A nivel técnico, solo he encontrado un bug en forma de un muerto colgando de un techo al que solo se veía de cintura para abajo, y un problema con la carga que me sirvió para comprobar la antes mencionada aleatoriedad en la persuasión.

Alguna cosa buena he visto

No todo en Starfield me ha parecido negativo. Quizá un poco corto si hablamos, por ejemplo, de su apartado visual, con detalles muy chulos y otros más discretos. Además, que funcione a una tasa de frames algo justa, al menos en la versión de consola que es a la que yo accedo a través del Game Pass, tampoco ayuda a disfrutar la experiencia.

Pero lo que a mí, personalmente, me ha llamado la atención es que, después de muchos años, por fin parece haberse eliminado la paridad de niveles entre jugador y enemigos, clásica de las otras dos sagas estrella de Bethesda. En Starfield, algunas zonas vienen marcadas por un valor medio predefinido que nos dice si nuestro personaje está o no a la altura de los desafíos de la misma. No he probado si, no obstante, deja o no intentarlo pero de poderse tampoco merecería mucho la pena porque ya en dificultad media Starfield supone un reto bastante complicado.

Voy a tener que bajarme de la nave

No sé si, visto lo visto, continuaré jugando a Starfield. Es posible que haya cosas que no llegue a descubrir si decido parar pero, por otro lado, saber o como poco intuir que sufriré lo descrito en este post de manera continuada, me echa bastante para atrás.

Puede que, incluso tras publicar esto post, todavía le eche algún rato pero dudo mucho que mi actual percepción sobre el juego cambie radicalmente en el futuro. A día de hoy creo que ya he tenido suficiente y yo, como cualquier otro usuario, juego para entretenerme y pasarlo bien. Está claro que serán muchos los que lo harán con Starfield pero yo no soy uno de ellos, y para eso me vale más dejarlo y buscar otra cosa…

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