Nights Into Dreams Logo

El análisis de hoy es para un juego difícil de clasificar. Nights Into Dreams rompió moldes cuando apareció para Saturn en el ya lejano año 1996, y a día de hoy todavía es considerado como una de las piezas fundamentales del catálago de la consola. Veamos qué lo hizo tan especial.

Sueños (y pesadillas) de la infancia

La historia de Nights Into Dreams es la de dos niños de 14 años, Claire y Elliot, con aspiraciones y sueños propios que han de hacer frente a sus miedos en el mundo fantástico de Nightopia con la ayuda de Nights, un ser volador con el que lucharemos para liberarlo de la oscura presencia de Wizeman, el cual vive y se alimenta de dichos miedos.

Ambos, Claire y Elliot, cuentan con sus propios niveles dentro de Nightopia. Al principio de cada uno aparecerán rodeados por cinco esferas de diferente color que simbolizan diversos aspectos de su personalidad. Cuatro nos las arrebatarán los esbirros de Wizeman, que las encerrarán en trampas que, como Nights, deberemos destruir haciendo uso de un número concreto de Blue Chips, unas bolas azules repartidas por todo el nivel que se volverán doradas una vez hayamos liberado la esfera de su prisión. Cuando hayamos recuperado todas, seremos transportados a la zona del jefe final.

A pie… o volando

La mecánica de Nights Into Dreams varía dependiendo de si estamos haciendo uso de los niños o de Nights. Así, mientras que con los primeros solo será posible recorrer el mapa a pie, con el segundo lo haremos volando. Como es obvio, de este modo iremos más rápido pero no podemos descuidarnos porque si el contador de tiempo llega a cero, volveremos a la forma humana y un gigantesco reloj nos perseguirá para despertarnos. Algo que, de suceder, obliga a repetir todo el nivel.

El manejo de los personajes, sin ser malo, sí que presenta (si hacemos uso del mando estándar de Saturn) ciertas dificultades en especial a la hora de darnos la vuelta o, en el caso de Nights, realizar movimientos y acrobacias con mayor rapidez. En Sega fueron conscientes de esto y por ello lanzaron el 3D Control Pad, el primer mando de la compañía con stick analógico, con el que el control en general mejoraba ostensiblemente.

Una obra de arte en movimiento

Nights Into Dreams cuenta con uno de los mejores apartados técnicos de la época, tanto a nivel gráfico como sonoro. En lo primero ofrece entornos y personajes con un diseño muy imaginativo que fluye con cierta suavidad mientras que, en lo segundo, sus efectos y melodías acompañan a la perfección, impregnando todo el conjunto de un más que agradecido optimismo.

VALORACIÓN OBJETIVA

Nights Into Dreams es todo un ejercicio de creatividad que se muestra en todos sus elementos. Supuso un antes y un después no solo a nivel local, es decir, en las producciones propias sino en cuanto a todo lo que se había visto hasta ese momento, razón esta por la que merece todos los calificativos positivos que lleva recibiendo desde que salió.

Medalla Oro anim.

VALORACIÓN PERSONAL

Sega brindó a todos los poseedores de Saturn una obra de arte en movimiento en la forma de este Nights Into Dreams, cuyo concepto mantiene intacta su capacidad para sorprender pese al paso de los años demostrando, para bien y para mal, que la chispa de la genialidad puede surgir en cualquier momento pero luego no será nada fácil de replicar.

Medalla Plata anim.
Si te ha gustado este artículo, compártelo 👍🏻
0
0

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *